El término musicoterapia,
según La Federación Mundial de Musicoterapia, se refiere al:
uso de la música y/o sus elementos (sonido, ritmo, melodía, armonía) realizado
por un musicoterapeuta calificado con un paciente o grupo, en un proceso creado
para facilitar, promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el
movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos
relevantes, para así satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales,
sociales y cognitivas. Tiene como fin desarrollar potencialidades y/o restaurar
las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor
integración intra y/o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de
vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento
Hamburgo, 1996, Comité de Práctica Clínica de la
World Federation of Music Therapy
La
investigación, la práctica, la educación y la instrucción clínica en la
musicoterapia están basados en estándares profesionales según los contextos
culturales, sociales y políticos.
Bruscia (1989)
define al proceso musicoterapéutico
(...)
Para el cliente, la terapia es un proceso de cambio gradual hacia un estado
deseado; para el terapeuta, es una secuencia sistemática de intervenciones
dirigidas a lograr cambios específicos en el cliente.
Según dicho
autor, la musicoterapia como proceso sistematizado y metodológico se realiza en
tres etapas, que pueden llevarse a cabo de forma separada o simultánea:
Diagnóstico, tratamiento y evaluación1
·
La primera
instancia de diagnóstico, dependiendo los objetivos del terapeuta, sirve, como
el nombre de la etapa sostiene, para realizar un diagnóstico, una
interpretación clínica, describir, determinar un tratamiento específico para el
paciente o evaluar para posteriormente re-evaluar y registrar diferencias.
·
La segunda etapa
del proceso terapéutico es la de Tratamiento, en donde se direcciona el trabajo
mediante estrategias para alcanzar las metas propuestas sobre la base de las
necesidades, problemas y recursos del paciente revelados durante la etapa
diagnóstica. Cada sesión involucra al cliente en algún tipo de experiencia
musical. Bruscia clasifica las experiencias en cuatro tipos:
1.
Improvisación.
El cliente crea su propia música cantando o tocando un instrumento.
2.
Re-creación.
El cliente canta una canción, o toca una pieza musical ya compuesta, de memoria
o leyendo música.
3.
Composición.
Se compone sobre la base de estructuras musicales.
4.
Escucha.
De música grabada o en vivo.
·
En la tercera
instancia de evaluación se determina si las condiciones del paciente se han
modificado mediante el proceso musicoterapéutico.
La musicoterapia
se desarrolla profesionalmente tanto en el ámbito público como privado, en
abordajes grupales como individuales, en prevención, promoción, recuperación y
rehabilitación de la salud. Las metodologías de trabajo varían de acuerdo a la
población y a las escuelas y constructos teóricos que fundamenten el que hacer
del musicoterapeuta.
España ha sido
un país que tradicionalmente se ha mantenido muy a la zaga en el impulso y
desarrollo de esta Terapia, si bien se ha limitado a determinados estudios,
pruebas experimentales o desempeño aislado de ciertas personas. En Barcelona
surge en el año 1976 la Asociación Española de Musicoterapia con el Prof.
Abimael Guzmán. El primer país de habla hispana que contó con una carrera de
Musicoterapia fue Argentina, cuando en 1967 se crea esta Carrera en la Universidad del Salvador de Buenos Aires. La
Asociación Argentina de Musicoterapia se fundó en 1966, y fue la principal
impulsora de dicha carrera. Las carreras de grado en Argentina son cinco, y
están en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad del Salvador, la Universidad Maimónides y la Universidad Abierta Interamericana (Buenos Aires y Rosario).

Actividad del
musicoterapeuta
El terapeuta
puede trabajar con la imaginería musical receptiva, la improvisación, la
interpretación de canciones, la creación clínica de canciones y la técnica
vocal terapéutica, entre otros. En ese proceso, el musicoterapeuta promueve y
registra cambios expresivos, receptivos y relacionales que dan cuenta de la
evolución del tratamiento. En las sesiones de musicoterapia, se emplean
instrumentos musicales, música editada, grabaciones, sonidos corporales, la voz
y otros materiales sonoros.
La musicoterapia
no considera que la música por si misma puede curar; no existen recetas
musicales generales para sentirse mejor. Tampoco se puede emplear un mismo
tratamiento para dos casos, al trabajar con la singularidad, cada abordaje es
diferente.
Historia de la
musicoterapia
Orígenes
La utilización
de la música como terapia hunde sus raíces en la prehistoria, puesto
que se sabe que la música estuvo presente en los ritos mágicos,
religiosos y de curación. Sin embargo, los primeros escritos que aluden a la
influencia de la música sobre el cuerpo humano son los papiros egipcios
descubiertos por Petrie en la ciudad de Kahum en
1889. Estos papiros datan de alrededor del año 1500 a. C. Y en ellos
ya se racionaliza la utilización de la música como un agente capaz de curar el
cuerpo, calmar la mente y purificar el alma, así, por ejemplo, se atribuía a la
música una influencia favorable sobre la fertilidad de la mujer, incluso con
música de la voz del dios Thot. En el pueblo hebreo también se utilizaba
la música en casos de problemas físicos y mentales. En esta época se data el
primer relato sobre una aplicación de musicoterapia.
Fue en la
antigua Grecia donde se
plantearon los fundamentos científicos de la musicoterapia. Los principales
personajes son:
·
Pitágoras: decía que
había una música entre los astros y cuando se
movían lo hacían con unas relaciones entre música y matemáticas. Este
desarrollo de conceptos matemáticos para explicar la armonía en la música en el
universo y en el alma humana, así, la enfermedad mental era resultado de un
desorden armónico o musical en el alma humana, concediendo a la música el poder
de restablecer la armonía perdida.
·
Platón: creía en el
carácter divino de la música, y que ésta podía dar placer o sedar. En su obra La república señala la
importancia de la música en la educación de los jóvenes y cómo deben
interpretarse unas melodías en detrimento de otras.
·
Aristoteles: fue el
primero en teorizar sobre la gran influencia de la música en los seres humanos.
A él se debe la teoría del Ethos,
una palabra griega que puede ser traducida como la música que provoca los
diferentes estados de ánimo. Estas teorías se basaban en que el ser humano y la
música estaban íntimamente relacionados, así que esta relación posibilitó que
la música pueda influir no solo en los estados de ánimo, sino también en el
carácter, por ello cada melodía era compuesta para crear un estado de ánimo a
Ethos diferentes.
Para la
musicoterapia es fundamental la llamada teoría
del Ethos o teoría de los
modos griegos. Esta teoría considera que los elementos de la
música, como la melodía, la armonía o el ritmo ejercían unos efectos sobre la
parte fisiológica emocional, espiritual y sobre la fuerza de voluntad del
hombre, por ello se estableció un determinado Ethos a cada modo o
escala, armonía o ritmo.
La transición a la edad media
En la Edad Media
destacan 2 teóricos, en primer lugar San Basilio, que
escribió una obra titulada Homilía,
donde destacaba que la música calma las pasiones del espíritu y modela sus
desarreglos. El 2º teórico es Severino Boecio, su
obra más importante se llama De
instituciones Música, donde retoma
la doctrina ética de la música que señalaba Platón por su
naturaleza la música es consustancial a nosotros, de tal modo que o bien
ennoblece nuestras costumbres o bien los envilecen.
Por eso la música es un potente instrumento educativo y sus efectos benéficos o
maléficos se explican en función de los modos que se utilizan. Severino Boecio
reconoce 3 tipos de música:
·
Música mundana:
está presente entre los elementos del universo
·
Música
instrumental
·
Música humana:
la música que tenemos dentro de nosotros.
Renacimiento
A principios de
Renacimiento, uno de los teóricos más importantes de la música es el flamenco Joannes Tinctoris, que desarrolló su actividad
en la 2ª mitad del Cuatroccento. Su obra más importante respecto a los efectos
que causa la música sobre el sujeto que la percibe se titula Efectum Musicae.
En España
durante el Renacimiento, el teórico más importante en torno a la influencia de
la música en el hombre es Bartolomé Ramos de Pareja, nacido en Baeza, en torno a
1450, todo ello se puede ver en su obra Música
Práctica, publicada en Bolonia en 1482.
Barroco
Surge tal cual la teoría de los
afectos como
heredera de la teoría griega del Ethos y sirve como
base a un nuevo estilo musical: la ópera. En ella retoman como argumento la mitología
griega, ejemplo la primera ópera que se conserva completa es de
1600, de un compositor italiano llamado Jacobo Peri.
Otra obra
importante que marca lo que va a ser el estilo operístico del barroco es la
ópera “Orfeo” de Claudio
Monteverdi. El teórico que mejor sintetiza la teoría del Ethos fue un jesuita
llamado Atanasio Kircher,
que en su obra de 1650 titulada Misurgia
universal o
arte magna de los oídos acordes y discordes. En esta obra diseña un cuadro
sistemático de los efectos que produce en el hombre cada tipo de música. En el
barroco también fue importante la figura de un médico inglés llamado Robert Burton, quien
escribió una obra en 1632 llamada The
anatomy of melancoly donde
habla de los poderes curativos de la música.
Siglo XVIII]
Se empiezan en
este siglo a estudiar los efectos de la música sobre el organismo, pero desde
un punto de vista científico. Destacan varios médicos: el francés Louis Roger o
los ingleses Richard Brocklesby y Richard Brown, este último escribió una obra llamada Medicina musical en la que
estudiaba la aplicación de la música en enfermedades respiratorias descubriendo
que cantar perjudicaba en casos de neumonía y de cualquier
trastorno inflamatorio de los pulmones. Pero defendía su uso en los enfermos de
asma crónica, demostrando que si cantaban los ataques se espaciaban más en el
tiempo.
Siglo XIX
Continua la
utilización de la música cada vez más desde un punto de vista científico, por
ejemplo el médico Héctor Chomet escribió
en 1846 un tratado que se titulaba La
influencia de la música en la salud y la vida,
donde analizaba el uso de la música para prevenir y tratar ciertas
enfermedades. Otro autor importante fue el psiquiatra francés Esquirol y el
médico suizoTissot. Ellos no
pudieron demostrar el efecto físico que producía la música en sus pacientes,
pero indicaban que en mayor o menor medida, la música alejaba a los enfermos de
sus dolencias, salvo en el caso de los epilépticos, donde estaba
contraindicada.
En España
destacó un médico catalán llamado Francisco Vidal Careta, quien realizó una
tesis doctoral titulada La
música en sus relaciones con la medicina.
El dijo que
la
música es un agente que produce descanso, que es un elemento más social que el
café y el tabaco, que deben establecerse orfeones y conciertos populares de música
clásica, que habría que montar orquestas en los manicomios.
Siglo XX
E. Thayer Gaston
en su Tratado
de Musicoterapia, (1989) habla de que el
origen de la terapia musical encuentra sus raíces a partir la Segunda guerra mundial. Gracias a un grupo de
voluntarios, no necesariamente músicos ni terapeutas, que al acudir a los
hospitales a tocar y cantar melodías que fueran agradables para los enfermos y
accidentados, los médicos y enfermeras comenzaron a notar cambios importantes
en los pacientes. Fue así como empezó el estudio de la música ya no sólo a
nivel técnico sino de una manera más profunda.
Continúa la
aplicación científica de la música como terapia, pero este uso no se hace de
forma abierta hasta que se contrata a músicos para tocar en los hospitales de
combatientes americanos de la Primera guerra mundial. Es importante Émile Jaques-Dalcroze, en la primera mitad del siglo
XX y decía que el organismo humano es susceptible de ser educado conforme al
impulso de la música. Su método se basa en la unión de dos ritmos (musical y
corporal). Karl Orff decía que en la
creatividad unida al placer de la ejecución musical permitía una mejor
socialización del individuo y un aumento de la confianza y la autoestima. Un
año clave es 1950, que cuando se funda National
association for music therapy que
se encarga de promover congresos, editar materiales y son los primeros en
promover la carrera de musicoterapia en la universidad.
Se empieza a
crear asociaciones en otros países, entre ellos Society for
music therapy and remedia music, encabezada por
Juliette Alvin. Esta sociedad se llama hoy British Society
for Music therapy a
partir de estas asociaciones se crean otras como asociación
italiana de estudios de la musicoterapia y asociación
española de musicoterapia que
se funda en 1974 pero no empieza a funcionar hasta 1976 y su fundadora se llama
Serafina Poch. Este movimiento de asociaciones también llega a Sudamérica tras
las primeras
jornadas latinoamericanas de musicoterapia en 1968, y
después se crean más en otros países como Brasil, Uruguay, Perú o Argentina. El primer
congreso mundial de musicoterapia se celebra en París en 1974. desde
aquí, el movimiento y desarrollo de la musicoterapia ha tenido un gran
crecimiento. Prueba de ello es la numerosa bibliografía que se está publicando
al respecto.
Diferencias entre
la educación musical y la musicoterapia
Uno de los
grandes problemas a la hora de conceptuar el término musicoterapia es su
confusión con la educación musical, un hecho que lleva a pensar erróneamente
que el profesor de música es un musicoterapeuta. Algunos autores como Tony Wigram denuncian
una mala interpretación de la musicoterapia como una forma de enseñanza musical
en relación con el contexto educativo. Sin embargo, otros autores como Kenneth
Bruscia afirman que existe un área de práctica educativa en la musicoterapia,
esta ambigüedad para establecer los límites entre educación musical y
musicoterapia provoca una reacción de la rama clínica médica más ortodoxa de la
musicoterapia, que en muchos casos niega la relación entre educación musical y
musicoterapia. Hay 8 diferencias:
1.
En educación
musical la música se usa como un fin en sí mismo (enseñamos a tocar un
instrumento) pero en la musicoterapia, la música se usa como un medio para
producir cambios.
2.
En educación
musical tenemos un proceso cerrado e instructivo que está basado en un
currículo, en musicoterapia, el proceso es abierto, experimental, interactivo y
evolutivo.
3.
En educación
musical los contenidos se dividen en temas que quedan descritos en el
currículo, por su parte, los contenidos en musicoterapia son dinámicos y se van
creando a lo largo del proceso.
4.
Los objetivos en
educación musical son generalistas y universales con poca diferenciación pero
en musicoterapia los objetivos son individuales y particulares.
5.
Las actividades
en educación musical se diseñan para mejorar la calidad de las ejecuciones,
pero en musicoterapia solo se considera el valor terapéutico de las
ejecuciones.
6.
En educación
musical no se consideran evaluaciones iniciales y previas, sino que se evalúa
linealmente a todos los individuos por igual, pero en musicoterapia se tiene
muy en cuenta la valoración inicial y evalúa según los objetivos dinámicos que
han sido fijados tras la valoración previa.
7.
En educación
musical el encargado del proceso es un profesor y en musicoterapia es un
terapeuta. El profesor se propone capacitar para el desarrollo de las
habilidades musicales, mientras que el terapeuta busca relacionar las
experiencias musicales de las personas con sus procesos de salud.
8.
En educación
musical la relación se establece entre profesor y alumnado, donde el profesor
se convierte en un suministrador de los contenidos o motiva la experiencia del
aprendizaje. En músico terapia, la relación se establece entre musicoterapeuta
y clientes, creando una alianza terapéutica de ayuda, es decir, los contenidos
residen en el propio cliente.
Similitudes entre
la educación musical y la musicoterapia
Ambas
usan la música como elemento de trabajo fundamental.
·
Ambas usan la
música como lenguaje y medio de comunicación.
·
Ambas establecen
una relación interpersonal entre el educador o musicoterapeuta y el
alumnado/cliente.
·
Ambas proponen
unos objetivos a cumplir.
·
Ambas usan un
proceso sistemático, es decir, tienen intencionalidad, organización y
regularidad.
·
Ambas proponen
ejecuciones musicales.
La música como
conducta humana
Los efectos de
la música sobre el comportamiento han sido evidentes desde los comienzos de la humanidad. A lo
largo de la historia, la vida
del hombre ha estado complementada e influenciada por la música, a la que se le
han atribuido una serie de funciones. La música ha sido y es un medio de
expresión y comunicación no verbal, que debido a sus efectos
emocionales y de motivación se ha utilizado como instrumento para manipular y
controlar el comportamiento del grupo y del individuo.
La música
facilita el establecimiento y la permanencia de las relaciones humanas,
contribuyendo a la adaptación del individuo a su medio. Por otra parte, la
música es un estímulo que enriquece el proceso sensorial, cognitivo (pensamiento,
lenguaje, aprendizaje y memoria) y también enriquece
los procesos motores, además de fomentar la creatividad y la disposición al
cambio. Así, diversos tipos de música pueden reproducir diferentes estados de
ánimo, que a su vez pueden repercutir en tareas psicomotoras y cognitivas. Todo
ello depende de la actividad de nuestro sistema nervioso central.
La audición de
estímulos musicales, placenteros o no, producen cambios en algunos de los
sistemas de neurotransmisión cerebral. Por
ejemplo: los sonidos desagradables producen un incremento en los niveles
cerebrales de serotonina, una neurohormona que se relaciona con los fenómenos
de agresividad y depresión.
Existen 2 tipos
principales de música en relación con sus efectos:
·
la música sedante,
que es de naturaleza melódica sostenida, y se caracteriza por tener un ritmo
regular, una dinámica predecible, consonancia armónica y un timbre vocal e
instrumental reconocido con efectos tranquilizantes
·
la música
estimulante, que aumenta la energía corporal, induce a la
acción y estimula las emociones.
La música
influye sobre el individuo a 2 niveles primarios diferentes: la movilización y
la musicalización: la movilización: la música es energía y por tanto moviliza a
los seres humanos a partir de su nacimiento y aún desde la etapa prenatal. A
través de la escucha o la creación, la música imprime una energía de carácter
global que circula libremente en el interior de la persona para proyectarse
después a través de las múltiples vías de expresión disponibles.
La música, al
igual que otros estímulos portadores de energía, produce un amplio abanico de
respuestas que pueden ser inmediatas, diferidas, voluntarias o involuntarias.
Dependiendo de las circunstancias personales (edad, etapa de desarrollo, estado anímico,
salud psicológica, apetencia) cada estímulo sonoro o musical puede inducir una
variedad de respuestas en las que se integran, tanto los aspectos
biofisiológicos como los aspectos efectivos y mentales de la persona. Así, el bebé agita sus
miembros cuando reconoce una canción entonada por su madre, los adolescentes se
reconfortan física y anímicamente escuchando una música ruidosa e incluso les
ayuda a concentrarse mejor en el estudio.
Dado que la
musicoterapia constituye una aplicación funcional de la música con fines
terapéuticos, se preocupa esencialmente de promover a través del sonido y la
música, una amplia circulación energética en la persona, a investigar las
múltiples transformaciones que induce en el sujeto el impulso inherente al
estímulo sonoro y a aplicar la música para solventar problemas de origen
psicosomático.
La
musicalización: el sonido produce una musicalización de la persona, es decir,
la impregna interiormente dejando huella de su paso y de su acción. Así, la
música que proviene del entorno o de la experiencia sonora pasa a integrar un
fondo o archivo personal, lo que puede denominarse como mundo sonoro interno.
Por tanto, nuestra conducta musical es una proyección de la personalidad,
utilizando un lenguaje no verbal. Así, escuchando o produciendo música nos
manifestamos tal como somos o como nos encontramos en un momento determinado,
reaccionando de forma pasiva, activa, hiperactiva, temerosa... Cada individuo
suele consumir la música adecuada para sus necesidades, ya sea absorbiéndole de
forma pasiva o creándole de forma activa. Toda expresión musical conforma un
discurso no verbal que refleja ciertos aspectos del mundo sonoro interno y
provoca la movilización y consiguiente proyección del mundo sonoro con fines
expresivos y de comunicación.
Beneficios que da
la musicoterapia a los ancianos
Cognitivo.
La musicoterapia, en este caso ayuda al aprendizaje, mejora la orientación en
la realidad, aumenta la capacidad de atención y concentración y mantiene o
mejora las habilidades verbales y de comunicación.
·
Físico.
La musicoterapia, en este punto, ayuda a mantener la movilidad de las
articulaciones y aumenta la fuerza del músculo. También promueve la relajación,
reduce la agitación y disminuye los niveles de ansiedad.
·
Socioemocional.
La musicoterapia aumenta la interacción y comunicación social, reduce y
previene el aislamiento y mejora las habilidades sociales y la autoestima.
·
Espiritual.
La musicoterapia Facilita espacios de reflexión sobre temas trascendentales que
preocupan a los mayores.
Tratamiento para
trastornos neurológicos
El uso de la
musicoterapia en el tratamiento de enfermedades mentales y trastornos
neurológicos está incrementando. La musicoterapia ha demostrado efectividad en
el tratamiento de los síntomas de varios de estos desórdenes incluyendo: esquizofrenia, amnesia, demencia, Alzheimer, Parkinson, depresión, problemas
conductuales, afasia, trastornos
del habla y Síndrome
de Tourette, entre otros. Mientras que la musicoterapia ha sido
aplicada por varios años, hasta mediados de 1980, pequeñas investigaciones
empíricas han estado brindando soporte a la eficacia del tratamiento.
Desde entonces,
más investigaciones se han centrado en determinar la eficacia y los mecanismos
fisiológicos subyacentes que conducen a una mejora importante en los síntomas.
Por ejemplo, un meta-estudio que abarca 177 pacientes (más de 9 estudios)
mostró un efecto significativo en muchos de los síntomas negativos de
psicopatologías, en particular en los trastornos del desarrollo y del
comportamiento. La musicoterapia fue especialmente eficaz para mejorar el
enfoque y la atención, y en la disminución de los síntomas negativos como laansiedad y el
aislamiento.
En un estudio en
México se concluyó que la aplicación de la musicoterpia incrementa el beneficio
del uso de los medicamentos Antipsicóticos y por ende
mejorar el funcionamiento de las personas con trastornos psicóticos,2
Los efectos de la
música en la conducta
La influencia de
cada uno de los elementos de la música en la mayoría de los individuos es la
siguiente, aunque como se menciona anteriormente en este mismo artículo, es
imposible predecir los efectos que la música puede producir en un sujeto. Según
los desarrollos del musicoterapeuta noruego Dr. Even Ruud,3 la vivencia
musical o la respuesta significativa a la música se encuentra teñida en su
totalidad por la biografía musical del oyente, es decir por su situación
histórica o cultural específica. Desde esta perspectiva la vivencia que se
experimenta cuando se escucha música no constituye una respuesta natural o
universal de la música, sino una forma de relacionarse con la cultura, de una
forma de construir una identidad personal.
Las
investigaciones en psicología y antropología musicales demuestran que la música
se percibe y es respondida de manera individual, o en correspondencia con
ciertas normas culturales. El significado extraído de la música por cada persona,
los valores atribuidos, y las acciones que surgen de su influencia, no son
previsibles en el sentido etnocéntrico implícito en la mayoría de las
investigaciones sobre los efectos de la música.4
·
Tiempo:
los tiempos lentos, entre 60 y 80 pulsos por minuto, suscita impresiones de
dignidad, de calma, de sentimentalismo, serenidad, ternura y tristeza. Los
tiempos rápidos de 100 a 150 pulsos por minuto, suscitan impresiones alegres, excitantes
y vigorosas.
·
Ritmo:
los ritmos lentos inducen a la paz y a la serenidad, y los rápidos suelen
producir la activación motora y la necesidad de exteriorizar sentimientos,
aunque también pueden provocar situaciones de estrés.
·
Armonía:
Se da al sonar varios sonidos a la vez. A todo el conjunto se le llama acorde.
Los acordes consonantes están asociados al equilibrio, el reposo y la alegría.
Los acordes disonantes se asocian a la inquietud, el deseo, la preocupación y
la agitación.
·
Tonalidad:
los modos mayores suelen ser alegres, vivos y graciosos, provocando la
extroversión de los individuos. Los modos menores presentan unas connotaciones
diferentes en su expresión e influencia. Evocan el intimismo, la melancolía y
el sentimentalismo, favoreciendo la introversión del individuo.
·
La altura:
las notas agudas actúan frecuentemente sobre el sistema nervioso provocando una
actitud de alerta y aumento de los reflejos. También ayudan a despertarnos o
sacarnos de un estado de cansancio. El oído es sensible a las notas muy agudas,
de forma que si son muy intensas y prolongadas pueden dañarlo e incluso
provocar el descontrol del sistema nervioso. Los sonidos graves suelen producir
efectos sombríos, una visión pesimista o una tranquilidad extrema.
·
La intensidad:
es uno de los elementos de la música que influyen en el comportamiento. Así, un
sonido o música tranquilizante puede irritar si el volumen es mayor que lo que
la persona puede soportar.
·
La
instrumentación: los instrumentos de cuerda
suelen evocar el sentimiento por su sonoridad expresiva y penetrante. Mientras
los instrumentos de viento destacan por su poder alegre y vivo, dando a las
composiciones un carácter brillante, solemne, majestuoso. Los instrumentos de
percusión se caracterizan por su poder rítmico, liberador y que incita a la
acción y el movimiento.
La música es un
arte y un lenguaje de expresión y
comunicación que se dirige al ser humano en todas sus dimensiones,
desarrollando y cultivando el espíritu, la mente y el cuerpo. A través de la
música se puede educar íntegra y armónicamente al niño/a. además es muy
importante que el niño/a relacione la música con la actividad, el juego, el
movimiento y la alegría, de forma que le ayude a expresar de forma espontánea y
afectivamente las sensaciones musicales.
La música como
lenguaje expresivo y de comunicación no requiere ni exige actividades
especiales. Por tanto, cualquier niño/a tiene su propia musicalidad en menor o
mayor medida. Es una característica que se debe potenciar y desarrollar desde
las edades más tempranas, así lo señalan psicólogos como Davison o Hargreaves, afirmando que la musicalidad constituye
una de las actitudes más valiosas de tipo humanístico y no una habilidad
aislada o altamente especializada, siendo la 1ª infancia la etapa más propicia
para su desarrollo. Es entonces cuando los niños/as establecen sus primeros
contactos con los elementos musicales a través de instrumentos sencillos, la
voz y su propio cuerpo, adquiriendo técnicas que le van a permitir utilizar la
música como lenguaje y medio expresivo.
Los primeros
tres años de la vida de un niño son un período muy especial durante el cual los
padres y los bebés pueden hacer una música hermosa juntos, y pueden usar esta
música para construir poderosas conexiones entre sí. El gozo mutuo
experimentado por padres e hijos mientras comparten momentos musicales
fortalece sus vínculos. Ese vínculo será el modelo para las relaciones cercanas
del niño durante toda su vida. Establecer esos lazos con su bebé de manera
musical simplemente se da como algo natural. En todo el mundo, cuando los
padres les hablan a sus pequeños, ajustan sus voces para hacerlas más líricas,
más rítmicas... en resumen, más musicales. Cuando su bebé responde se produce
una especie de dúo, reforzando el amor y la confianza que ustedes comparten.
La música es
también una manera única y poderosa para que los niños creen vínculos con sus
raíces. Una canción espiritual afro-americana, una canción de cuna yídish o
irlandesa, una canción folklórica mexicana.... todas introducen a su bebé a la
herencia familiar en una manera que va más allá de las palabras o las
fotografías.Y conectarse con sus raíces es otra forma de lograr que un niño se
sienta a salvo y más seguro.
Posibilidades
psicofisiológicas:
La música
contribuye a:
·
Desarrollar la
coordinación motriz con movimiento de asociación y disociación, equilibrio, marcha, etc.
·
Desarrollar la
discriminación auditiva aprendiendo sonidos y ruidos, recordándolos, reproduciéndolos.
Adquirir
destrezas y medios de expresión corporales, instrumentales, gráficos, melódicos.
·
Desarrollar la
locución y la expresión oral mediante la articulación, vocalización, control de
la voz, el canto.
·
Controlar la
respiración y las partes del cuerpo que intervienen en la fonación y el canto.
·
Dotar de
vivencias musicales enriquecedoras desde el punto de vista psicológico y
físico.
Posibilidades
afectivas, emocionales, de personalidad y cognitivas:
La música
contribuye a:
·
Elaborar pautas
de conducta que faciliten la integración social.
·
Sensibilizar
afectiva y emocionalmente a través de los valores estéticos de la música.
·
Desarrollar
capacidades del intelecto como la imaginación, la memoria, la atención, la
comprensión, de conceptos, la concentración o la agilidad mental.
Donde
fracasan las palabras, la música habla
Música y
discapacidad
Contextualización de la discapacidad
Terminología propuesta por la O.M.S sobre:
discapacidad y deficiencia
Deficiencia: Dentro de la
experiencia de la salud, una deficiencia es toda pérdida o
anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.
·
Discapacidad: Dentro de la
experiencia de la salud, una discapacidad es toda
restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar
una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.
Clasificación de las distintas discapacidades
Existen tres
grandes grupos en los cuáles podríamos integrar todas las discapacidades que
conocemos, estos serían:
(No es correcto
hablar de discapacidad física (la discapacidad sensorial también es física)
podrían decir discapacidad motora, pero mejor que de discapacidad sería hablar
de personas con dificultades a nivel neuro-motor o cognitivo, o sensorial o de
personas con necesidades especiales a nivel motor, cognitivo, sensorial, etc.)
Beneficios de la música en el trabajo con personas
con discapacidad
Según
Vaillancourt G. el niño además de ser un ser en desarrollo es un ser creativo y
musical, ya que posee su propia música que expresa como
funciona como vía de acceso de los sentidos que facilita y posibilita el aprendizaje. Además
de resultar muy motivador y fomentar la capacidad de creación de la persona.
La música, puede
utilizarse como material y método educativo, que además de puede implementar
dentro de las terapias para mejorar o restablecer las capacidades físicas y
psicológicas. Centrándonos en las personas con discapacidad, la música como
terapia puede resultar realmente beneficiosa, tal y como veremos más adelante.
Siguiendo a
Lacarcel Moreno J.(1995) la
aplicación de la musicoterapia constata que muchos niños han mejorado
considerablemente las condiciones asociadas a su discapacidad.
En términos generales los beneficios pueden considerarse:
·
Favorecimiento
de la expresión de problemas, inquietudes, miedos, bloqueos, actuando como alivio y
disminutivo de la ansiedad.
·
Equilibrio
psicofísico y emocional.
·
Mejora de las
respuestas psicofisiológicas registradas en diferentes parámetros: encefalograma, reflejo psicogalvánico, ritmo cardíaco,
amplitud respiratoria.
·
Mejora del
rendimiento corporal. Aumento también del riego sanguíneo cerebral.
Objetivos de la musicoterapia para el trabajo con
personas con discapacidad
Según Lacarcel,
J. (1995): Existen dos objetivos principales de la aplicación terapéutica de la
música en las personas con discapacidad:
·
Mejorar las
funciones psicofisiológicas tales como el ritmo respiratorio y cardíaco, y el
restablecimiento de los ritmos biológicos a través de la música.
En cuanto a las
mejoras psicofisiológicas:
·
Desarrollo de
las facultades perceptivomotrices que permitan un conocimiento de las
organizaciones espaciales, temporales y corporales.
·
Favorecimiento
del desarrollo psicomotor: coordinación motriz
y óculo motor, regulación motora, equilibrio, marcha, lateralidad, tonicidad.
·
Integración y
desarrollo del esquema corporal.
·
Desarrollo
sensorial y perceptivo.
·
Desarrollo de la
discriminación auditiva.
·
Adquisición de
destrezas y medios de expresión: corporales, instrumentales, gráficos,
espaciales, melódicos, de color, temporales.
·
Desarrollo de la locución y de la expresión oral mediante la articulación, vocalización, acentuación, control
de la voz y expresión.
·
Dotar al niño de
vivencias musicales enriquecedoras que estimulen su actividad psíquica, física
y emocional.
·
Sensibilización
de valores estéticos de la música.
·
Sensibilización
afectiva y emocional.
·
Acercamiento al
mundo sonoro, estimulando intereses.
·
Elaboración de
pautas de conducta correctas.
·
Aumentar la
confianza en sí mismo y la autoestima.
·
Establecer o
restablecer relaciones interpersonales.
·
Integrar
socialmente a la persona.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Musicoterapia
Algunas imágenes son tomadas de Google.






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